lunes, 21 de diciembre de 2009

Íncubos y Súcubos, los demonios del sexo


Los íncubos y súcubos son entidades demoníacas íntimamente ligadas a los placeres sexuales. Su presencia se destaca en multitud de lugares del mundo donde adquieren nombres distintos, pero siempre conservan la misma esencia maléfica como iguales propósitos.
Incubo es el demonio de género masculino, su nombre proviene del latín “incubare” que quiere decir estar encima; éstas entidades gustan de poseer carnalmente a las mujeres fértiles en sueños para poder fecundarlas y así tener descendencia. Mientras que Súcubo es la forma femenina y su nomenclatura procede de “succubus”, sinónimo de prostituta o yacer debajo. Estas seducen a los hombres y se acuestan con ellos, generalmente adaptan la forma de una mujer a la que éstos conocen para ganar su confianza y lograr su cometido.
Uno de los Súcubos que mayor renombre tiene es Lilith, la cual se considera como la reina de todo el clan. Según cuentan las leyendas se creó gracias a la potencia del espíritu del viento y con el transcurso del tiempo su aspecto demoníaco adquirió mayor relevancia por otro lado otros la consideran como la primera mujer de Adán que rechazó a Dios y se convirtió en un demonio.
Ambos tienen diferentes aspectos según la cultura que los represente, algunas creencias los muestran como seres de extrema belleza y gran atractivo físico, sensuales, descarados y desinhibidos pero otras los cuentan como personajes horrendos, con cuernos, colas y colmillos prominentes. Se sabe que el origen de este mito se remonta hacia los confines de nuestra existencia, pero es durante la Edad Media que adquirió gran relevancia, muchas mujeres adjudicaban la pérdida de su virginidad a ataques sexuales de los Íncubos, cuando en realidad la mayoría de los relatos no eran verídicos.
Algunas creencias populares afirman que no se trata de dos entidades, sino de una sola que adquiere el género opuesto a su víctima. Es decir, que se transforma en Súcubo para aparearse con un hombre y robarle su semen para luego convertirse íncubo, copular con una mujer fértil y dejarla preñada con el esperma de su primer víctima.
Por otro lado muchas versiones afirman que además de robar el material genético de sus víctimas el Incubo le aspira la energía en cada cópula lo que a la larga provocaría la muerte de la persona. El absorbe la fuerza vital de la persona para poder subsistir, lo que puede ocasionar un paro cardíaco.
Por su parte, los hijos nacidos de la unión entre un humano y un demonio generalmente son retrasados mentales, deformes, proclives a caer en manos del Maligno quien los maneja como títeres, o bien puede que posean poderes mágicos, tal es el caso del famoso mago Merlín. De hecho, una de las versiones de su nacimiento afirma que fue fruto de la unión de un Incubo y una neófita.
Actualmente la ciencia psicológica adjudica la existencia de los Íncubos y Súcubos a las poluciones nocturnas que presentan los hombres, y a los sueños en los que la persona siente que está despierta y que alguien la sostiene por encima. En la antigüedad, como no se contaba con las herramientas que hoy día tenemos, buscaban en los mitos la explicación a todo suceso que les era extraño o inaceptable.

martes, 15 de diciembre de 2009

EL VAMPIRO ORIGINAL


Esta leyenda de vampiros es de 125 A.C. originalmente estaba escrita en griego. Las leyendas de vampiros se originaron de este a oeste en compañía de las caravanas a lo largo de la ruta de la seda por el Mediterráneo. De allí se extendieron a Asia y luego a las tierras Eslavas y los Cárpatos. Los mitos estaban originalmente más estrechamente asociados con Irán, entonces emigraron alrededor del siglo VIII, a donde están ahora. Casi en cuanto llegaron, el proceso de cristianización empezó y las leyendas de vampiros sobrevivieron como mitos. Más tarde los Gitanos emigraron desde norte hacia el oeste de la India (donde tienen varios mitos de vampiros ), ya allí sus mitos se mezclaron con los del pueblo Eslavo. Los Gitanos llegaron a Transilvania brevemente antes de que Vlad Dracul naciera en 1431. El vampiro aquí era el fantasma de una persona muerta, que en la mayoría de casos habían sido una bruja, mago etc. Se tiene miedo a los vampiros, porque ellos matan personas pero al mismo tiempo se parecen a ellas. Pero hay ciertas cosas que los diferencian de un ser vivo, no puede proyectar ningún tipo de sombra ni se puede reflejar en ningún espejo. Además los vampiros pueden cambiar de forma, como por ejemplo la de un murciélago, rata, lobo o niebla y eso lo hace sumamente difícil de capturar. Al empezar un nuevo día los vampiros tienen que dormir en sus ataúdes por que los rayos del sol los matarían, pero por la noche despiertan sedientos de sangre. La forma más común de nutrirse es volando por una ventana, en forma de murciélago y entonces morder a la víctima en el cuello y succionarle toda la sangre. Los vampiros no pueden entrar a una casa sin sera antes invitados, pero en cuanto tienen el permiso, pueden entrar tan a menudo como ellos quieran. El vampiro no es peligroso solo porque mata a las personas sino porque sus víctimas después de muertas se convierten en vampiros. El lado mas fuerte de los vampiros es que son casi inmortales, sólo algunos ritos muy especiales poden matarlos tal como: clavar una estaca en su corazón, cortar su cabeza o quemar su cuerpo.
COMO CONVERTIRSE EN VAMPIRO: - Animales que saltan por encima de un cuerpo: Si una persona ha muerto, y un animal (normalmente un gato) salta por encima de el cuerpo, antes de ser enterrado, la persona puede llegar a ser un vampiro. En Rumania esto se puede curar poniendo un pedazo de hierro en la mano de el cadáver. - Cabello rojo: En la Mitología griega era muy común que personas pelirrojas, después de la muerte se convirtieran en vampiros. Esto es por la creencia que Judas Iscariot tenía cabello rojo. - Otras Maneras Comunes: Suicidio. Ser un mago o bruja. Ser el séptimo hijo. Ser mordido por un vampiro. Beber la sangre de un vampiro. Ser víctima de un asesinato sin vengar. Un cuerpo muerto que sea reflejado en un espejo. Por no recibir un entierro propio.