lunes, 30 de noviembre de 2009

HIstoria de la Ouija






Todo comenzó en el año 1948, en un tranquilo pueblo llamado Hydesville, condado de Nueva York. Dos hermanas, Kate y Margaret Fox, entraron en contacto con el espíritu de un vendedor ambulante muerto en extrañas circunstancias años atrás. Pronto la noticia se expandió por toda América y parte de Europa. Era el nacimiento del Espiritismo moderno.






Todos deseaban establecer comunicación con los muertos. Las organizaciones espiritistas salían a la luz, y los mediums, puerta viviente de comunicación con el otro lado, eran solicitados para realizar sesiones espiritistas. Estos individuos, que actuaban como intermediarios entre los espíritus y los seres humanos, inventaban gran variedad de maneras interesantes para contactar con el mundo de los muertos. La mesa que se movía era uno de éstos. El medium y los partícipes de la sesión, posaban sus dedos ligeramente sobre la mesa y esperaban el contacto espiritual. De repente la mesa se inclinaba y movía, dando golpes en el suelo tantas veces como letra del alfabeto quisiera comunicar. De esta manera la misteriosa fuerza que movía la mesa, iba deletreando las palabras una a una.






Otra técnica más silenciosa sería la escritura automática. El medium se concentraba para mantener contacto con el más allá y cuando se producía, este empezaba a escribir en papel de forma descontrolada, mostrando mensajes. El lápiz simplemente tenía que estar apoyado sobre la mano del medium y el espíritu tomaba el control de la escritura.
Una variante más ingeniosa pero con el tiempo menos utilizada, constaba de colocar en la base de una pequeña plancha de madera en forma de corazón, dos suaves rotadores en la parte mas ancha, y un lápiz en la punta, que sería la tercera pata, permitiendo rotar la plancheta y escribir el mensaje sobre una hoja de papel. Pero la escritura con plancheta, era un desafío, apenas se mantenía el instrumento centrado en el papel el suficiente tiempo como para conseguir un mensaje descifrable. Por eso muchos mediums prefirieron transmitir la voz del otro mundo mediante un estado alterado de consciencia, es decir, éstos entraban en trance.






Y así fueron surgiendo diferentes instrumentos, para el contacto espiritista, aunque la mayoría carecían de eficacia, y por el contrario sobraba imaginación. A pesar de ello, las empresas del juguete, aprovecharon su oportunidad para lanzarlos al mercado, alcanzando gran popularidad en América y Europa, hasta tal punto, que en 1886 un nuevo tablero con letras del alfabeto y números, dejó a todos los demás en segundo plano, invadiendo todos los kioskos. Se hablaba de "el tablero parlante".






Una diario de California publicó una artículo que decía algo así:"NUEVAS TABLAS......Un tablero que habla misteriosamente.......No hay ningún nombre para definirla. Pero he visto y oido algunas cosas sorprendentes, cosas que se escapan a la comprensión humana. ¿Pero qué es el tablero?, El tablero puede ser rectangular, de unos 18x20 pulgadas. En él, está inscrito esto: Un "si" y un "no" para iniciar la conversación. Unos saludos para la cortesía. Puede hacerlo cualquiera. Tome el tablero sobre su regazo, otra persona del mismo modo se sienta delante de usted y ambos colocan sobre el indicador el pulgar y el índice de sus manos en cada una de las esquinas. Entonces se realiza la primera pregunta, -alguien quiere hablar con nosotros?, de pronto usted piensa que la otra persona está empujando el indicador. El piensa que es usted. Pero mientras el indicador se mueve tituveante hacia el sí o hacía el no. Entonces usted va decidido a hacer preguntas y las respuestas van mostrándose letra por letra una detrás de la otra."









Era asombroso, su fama corrió como la pólvora por toda América y Europa, el nuevo tablero era simple de hacer no requería ninguna habilidad especial de los participantes. Cuando el indicador se movía por si mismo, era fascinante, no importaba lo que dijera, el hecho era misterioso por si solo y lleno de encanto.
Pero fue Charles Kennard quien la llamó Ouija. El origen de su nombre no se sabe muy bien, se ha dicho que posiblemente venga de una antigua palabra egipcia que significa buena suerte. Pero es más probable que el nombre venga del nombre de la ciudad marroquí Oujda.








Aunque Guillermo Fuld sería quien pasaría a la historia como el padre del tablero Ouija. Las empresas de Fuld, emplearon trucos de marketing, para reinventar la historia de la ouija, incluso llegó a afirmar que él mismo fue el inventor y que su nombre era una fusión entre la palabra francesa "oui" que significa sí, y la palabra alemana "ja" con el mismo significado. También dijo otras cosas inverosímiles como que tomó como divertimento, y aumentó la fama de la ouija, tratándola como un juego más. Durante 25 años Fuld dirigió la compañía, en febrero de 1965, subió a la azotea de su fábrica de la calle de Harford en Baltimore para supervisar el cargamento de unas mercancías. Una barra de apoyo cedió y Fuld cayó tras ella encontrando la muerte.
A partir de entonces del tablero se han hecho muchas variaciones y diseños, incluso se realizaban, tableros de coleccionismo y ediciones especiales de gran calidad.



Las imitiaciones de la tabla ouija, han adoptado nombres muy variados, como "el mensajero sin hilos", "el tablero parlante", todos ellos inundaron las tiendas y comercios. Los más valorados fueron y hermosos eran los de estilo egipcio de Haskelite, tableros místicos. Nadie quería quedarse sin uno, y en todas las casas había un tablero de la ouija, de algún fabricante que engañaba a la gente diciendo que el tablero parlante era un juego, y que con él, nadie se aburriría.. Hoy, como en el pasado, hay compañías que producen variantes interesantes del tablero parlante. Con diseños alegres, que intentan esconder realmente el gran cuidado que se debe tener con este tipo de cosas de las que aún, hoy, no sabemos demasiado, y que en ningún caso, este tablero ni nada que se le parezca, es un juego.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

Pactos Con EL Diablo


Desde el principio de los tiempos el hombre siempre ha estado dispuesto a negociar con los dioses y los espíritus, incluso con aquellos de naturaleza malvada con el fin de hacer su estancia "terrenal" más llevadera. Pactos y ofrendas para conseguir riqueza, poder, salud, bienestar, sexo o fama. Aunque en la mayoría de los casos la entidad maligna solicita el alma eterna de la persona para conseguirle sus peticiones.

El hombre siempre ha temido lo imprevisible de su vida, el poco control que puede ejercer sobre el futuro y valorado el presente por encima del pasado y el futuro. No es extraño por tanto que desde los inicios de la civilización y con el propósito de tener lo que se desea muchas personas hayan pactado con cualquier tipo de espíritu maligno, aún con el riesgo de una vida eterna cargada de sufrimientos.

Las personas que tradicionalmente trataban de realizar pactos de este tipo solían creer que Dios les había abandonado y no encontraban alicientes en su vida para continuar, normalmente gente de escasos recursos económicos que cansados de su pobreza decidían pactar con el diablo para llevar una vida de riquezas, individuos que amaban a alguien que no les correspondía o con afán de protagonismo y que no podían tolerar el anonimato de su vida y por consiguiente buscaban además de dinero la fama o cualquier otro tipo de pacto que repercutiese de una forma inmediata en la mejora de su vida terrenal.

Si bien los pactos Satánicos no siempre se daban de esta forma, en ocasiones era el mismo Diablo quien conocedor de la vulnerabilidad de una persona se le ofrecía a acabar con esa vida de sufrimiento prometiéndole una de riquezas y sin ningún tipo de limitación. El Diablo solía presentarse de esta forma tentadora a personas especialmente ambiciosas pero de corazón puro, su intención era adueñarse con certeza de un alma que siguiendo una vida normal no tenía un destino eterno aún definido.


Una Eternidad en el Infierno

El futuro de alguien que pacta con el Diablo no es muy alentador pues conoce con certeza que deberá sufrir eternamente en el Infierno, esto hace pensar: ¿Como alguien a sabiendas de su destino final en el averno puede pactar por tan solo unos años de "felicidad"?

Existen dos posibles razones:

1.- Un grupo de personas pactarían con la intención tras una vida llena de éxitos gracias a los beneficios de vender su alma, romper el pacto y traicionar al Diablo tratando de volver a la luz. Así mismo en libros como el Gran Grimorio se habla de poder obtener los beneficios de los ángeles caídos o demonios siempre bajo la protección de espíritus del bien (ángeles y arcángeles) mediante la amenaza a demonios de enviarles a dichas entidades a que les atormenten. Sin embargo, no resultaría fácil engañar a Lucifer, al fin y al cabo, se trata del Ángel más perfecto de la creación y probablemente sea el quien acabaría ajustando el pacto a sus intereses..

2.- La otra posibilidad es que conocedores del valor que otorga su alma el mismo Diablo, incluso para presentárseles en persona, piensen que este les tiene guardado un puesto de honor en el Infierno.

Vender el Alma al Diablo

Los rituales para pactar con el Diablo y vender el alma varían mucho dependiendo de las fuentes. Desde luego esta no es la web ni yo la persona adecuada para citar partes de ese ritual ni de sus pasos, en su lugar citaré algunos de los libros que según los entendidos muestran con mayor detalle los pasos del ritual o pacto por el que se vendería el alma al Diablo:

- El Gran Grimorio está considerado como uno de los libros más autorizados en lo concerniente a los pactos diabólicos. Resulta difícil, como ocurre con todos los grimorios, datar la fecha de su redacción, al no haberse localizado ningún manuscrito anterior a la fecha de su impresión, que ocurrió en el siglo XVIII... Atribuido “oficialmente” a Antonio del Rabino, un mago veneciano que afirmaba haber redactado la obra basándose en textos autógrafos del mismísimo rey Salomón (Hijo de David y profeta del Antiguo Testamento), en el Gran Grimorio se especifica con detalle como invocar y pactar con Lucifer Rofocal. Consciente de los riesgos que encerraría el pacto con el diablo, el Gran Grimorio incluye toda una serie de cláusulas llenas de dobles sentidos, triquiñuelas y escapatorias, que permitan burlar al diablo cuando éste se presente para reclamar su parte en el pacto. Al fin y al cabo, toda una eternidad de tormentos inenarrables, a cambio de unos pocos años de beneficios materiales, no son un buen negocio para nadie.

Uno de los rituales incluido en el Grimorium Verum (como ocurre en el Gran Grimorio) se dedica especialmente a la venta del alma al Diablo. Y como en el citado Grimorio, se especifica que los demonios “no dan nunca nada a cambio de nada”, aludiendo a la necesidad de ofrendas y sacrificios rituales, siempre de animales. El Grimorium Verum inicia su primera parte enumerando los tres principales demonios con los que se puede pactar: “Lo primero que debes saber es que existen tres potencias. Lucifer, Belcebú y Astarot”. Detallando a continuación como han de confeccionarse correctamente todos los elementos y herramientas del ritual: el pergamino virgen, las varas mágicas, el cuchillo de sacrificios, la lanceta, etc.

- El Grimorium Honorii Magni (o Libro del papa Honorio el Grande) se ha considerado el más “diabólico” entre todos los Libros Negros, probablemente porque, a diferencia de otros Grimorios más limitados a la magia cabalística (judía) en esta obra se muestran importantes influencias cristianas, que a juicio de las autoridades eclesiásticas, agravan aún más el carácter blasfemo de la obra. Publicado por primera vez en latín, en Roma, en los años 1629, es conocido especialmente a partir de una traducción francesa de 1670, y atribuido al papa Honorio III el Grande, sucesor de Inocencio III, que reinó entre el 1216 y el 1227. Según la cita evangélica, Jesús dijo al primer Papa: “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y la puertas del infierno no prevalecerán contra ella y te daré las llaves del Reino de los Cielos y cualquier cosa que atares en la tierra será atada en el Cielo” (Mateo 16, 18). En esta cita, en la que se sustenta en buena medida la autoridad del Magisterio de la Iglesia Católica, se pretende justificar el supuesto poder del Papa para dominar a los demonios, y para decidir en la tierra cuestiones que afectan también al mas allá.

- En España, sin duda uno de los libros prohibidos más populares, que todavía hoy circula en algunos ambientes esotéricos, es el Gran Libro de San Cipriano. Este Grimorio, en el que también se especifica con detalle el ritual de invocación a los demonios y los pasos del pacto satánico, generó todo tipo de leyendas. Entre las meigas gallegas, que "haberlas haylas", se rumoreaba que existía una copia de este libro legendario encadenada en los sótanos de la Catedral de Santiago de Compostela, sin embargo ediciones menores y fragmentos sueltos eran atesorados por algunos esoteristas gallegos, o del resto de España, como un auténtico tesoro mágico. “El Ciprianillo” todavía hoy es consultado por algunos videntes, ocultistas y brujos españoles contemporáneos.

- Rituales satánicos, de Anton Szandor LaVey. Roca, 1975. Como bien dice LaVey, “el culto a Satán no es una exclusiva católica, y en todos los pueblos del mundo ha existido un Lado Oscuro, y grupos de rebeldes al poder que le han rendido culto”. De esta forma, Anton LaVey incluye en su recopilación de “rituales satánicos” ceremonias, por ejemplo, de los Yezidies islámicos, una secta que adora al Sahitán del Corán, y que realiza sangrientos rituales de sangre en sus tenebrosos cultos; o los Khlysty rusos, vinculados al siniestro Rasputín, y feroces enemigos “satánicos” de la cristiana iglesia ortodoxa.

- Práctica de Conjurar, de Fray Luis de la Concepción, Editorial Humanitas, 1983. En este extenso libro-manual de magia, se detallan diferentes formas de invocar a las fuerzas de la naturaleza, espíritus y demonios, incluyendo también las precauciones que ha de tomar el mago en cada caso.


Las Consecuencias

Incluso algunos de los más devotos satanistas, señalan los riesgos que entrañan este tipo de ceremonias. El Pacto Satánico, dicen, no es un juego para curiosos, sino un compromiso para toda la eternidad.

Quien vende su alma al Diablo es víctima de su propia debilidad y ambición, y no vacila para lograr sus deseos en vender su Alma al diablo, sin importarle las consecuencias, sabiendo que en algún momento tendrá que pagar su deuda. Así es que termina perdiendo todo y condenando su Ser, destruyendo su vida y todo lo que más amaba.

El precio de vender el Alma es muy alto; el comprador es implacable y paciente para cobrar y devorar a sus víctimas. La tentación es grande, pero el precio a pagar nunca es barato…